miércoles, 21 de febrero de 2018

Diego Martínez, ganador de la fase de centro del XVIII Concurso de Ortografía


El ganador de la fase de centro del IES Las Llamas del XVIII Concurso Hispanoamericano de Ortografía ha sido Diego Martínez Bermejo,  alumno de 2º C.

Diego ha cometido solo ocho fallos en la prueba, cuatro menos que Mª Belén Fuentes Fernández y que Isabel Martínez Sainz de la Maza, que han quedado clasificadas en segunda posición con doce errores cada una. En el tablón de anuncios del departamento de Lengua podéis ver la relación de participantes con el número de fallos de cada uno.

La prueba se ha desarrollado hoy durante el recreo y ha consistido en el dictado de 25 palabras y 5 oraciones que planteaban distintas dificultades ortográficas.

Diego Martínez representará al IES Las Llamas en la fase autonómica del concurso, que se celebrará el próximo martes 12 de marzo a las 11 de la mañana en el IES Augusto G. Linares. ¡Mucha suerte, Diego!

martes, 20 de febrero de 2018

Otras cartas de amor: el amor a la familia


Entre las cartas presentadas al concurso ha habido muchas dedicadas a familiares. Vamos a compartir con vosotros algunas de las que más nos han gustado de varias alumnas de 4º ESO: una emotiva carta sobre la fuerza del amor paterno-filial, bueno, más bien, dos cartas escritas por Alicia del Val; una preciosa carta de amor fraternal que Paula Edesa dedica a su hermana pequeña; una carta también muy bonita que Carmen Vega dedica a su difunto abuelo; y otra, escrita con rima y con una original presentación, que Diana Ramírez dedica a su abuela.

“Te quiere, papá” (por Alicia del Val)

"Querida niña:
Recuerdo lo contenta que estabas el momento que nos dijeron que había un posible donante. Tus ojos volvieron a brillar, como solían hacerlo. Estábamos tan felices, el sol alumbraba nuestras vidas. Y sin previo aviso, llegó la tormenta de nuevo. No era posible.
Te prometo que lo he intentado todo, y no ha servido de nada. Quizás la vida me esté poniendo a prueba y no voy a decepcionarla, ni a ella ni a mí mismo. Me despido de ti, desde un no tan apestoso baño de hospital en un trozo de papel arrugado y empapado con mis lágrimas. Mamá y yo te cuidaremos desde donde quiera que estemos. Pronto no sufrirás más, te lo prometo.
Piensa que soy un egoísta por dejarte sola y desamparada, un maldito imbécil que no sabe hacerle frente a sus miedos. Pero, por favor, no me odies.
Feliz cumpleaños a la niña de mis ojos, a mi pedacito de pan, a lo mejor de mi vida. Feliz cumpleaños, Claudia. Este es mi regalo para ti.
PD: Nunca olvides que te quiere, papá."


Querido papá:
Hoy he encontrado tu carta dentro de un cajón. La he desdoblado y he sentido la necesidad de leerla, la necesidad de recordarte. Me he pasado el resto del día llorando entre la lluvia y cuando cesó de llover continué bajo la ducha hasta que no me quedaron más lágrimas.
Cuando, el día de mi cumple me metieron a aquel quirófano para el trasplante de corazón que tanto habíamos esperado, en lo único que pensaba era en salir y disfrutar juntos. Nos imaginé bañándonos en la playa a la que solíamos ir, sin preocupaciones; nos vi tumbados sobre la hierba mirando las estrellas, imaginé tantas cosas... Pero jamás la cruel realidad. Nada de lo que soñé sucedería nunca, porque tú ya no estabas, te habías ido. A cambio me dejaste un regalo de despedida, la vida, en forma de corazón, tu corazón.
Pasaron los días y mientras iba recuperándome, seguía esperado. Aunque algo, muy en el fondo de mí, sabía que no volverías. Noches después leí tu carta por primera vez. Te habías quitado la vida para poder dármela a mí. Pensé que tu corazón se rompería en mil pedazos en mi pecho, pero no fue así.
Han pasado diecisiete años desde entonces. Tengo un hijo, un precioso niño que se llama como tú. ¿Y sabes?, ahora entiendo lo que hiciste.
Tú estás en mí presente y él es mi futuro.
Y no olvides que te quiso, te quiere y te querrá, tu hija.”

“Amigas por elección” (por Paula Edesa)

Me imagino tu reacción, cogerás la carta y no querrás que nadie te mire. Te pondrás muy nerviosa, pero en el fondo muy sensible.
Tenía 4 años. Acabábamos de volver de Navidad. Tú todavía no estabas aquí, ni él. En esos momentos tenía a una profesora a la que siempre le deberé muchas cosas maravillosas que me pasaron llamada Rosa. Yo creo que fue ella la que me hizo darme realmente cuenta de lo que me esperaba aquel día.
Me acuerdo de ese día, fue la primera vez que te vi. Eras muy pequeña. Durante el tiempo que estuve contigo no paraste de llorar. En esos momentos le pedí a mamá que te devolviera, que yo no quería a una bebé llorona.
No fue fácil acostumbrarme a ti, todo hay que admitirlo. Los abuelos no me hacían el mismo caso que antes y papá y mamá estaban muy ocupados. Pero poco a poco me fui enamorando de una pequeña criatura a la que llamé Elena, como el nombre de una de las “Tres Mellizas”.

A veces he llegado a pensar que esta carta debería ser de desamor, pero menos mal que en esos momentos he dejado de escribir y lo he retomado más tarde.

Siempre recordaré las frías y largas noches de invierno en las que dormían nuestros pequeños cuerpos en la misma cama. También los veranos en la montaña con nuestras guerras de agua que tenían lugar en la plaza del pueblo y de cómo nos moríamos de calor. Nuestros berrinches y nuestras peleas nunca se olvidarán, al menos es el lazo que nos mantiene unidas.

Ahora estoy aquí, sentada, escribiendo una carta que nunca habría hecho falta. Estoy sentada en la habitación, en nuestra habitación. Dicen que es malo dormir con alguien por la emisión de dióxido de carbono que esa persona puede expulsar, pero yo estoy en contra de la ciencia… creo que lo mejor que te puede pasar es compartir habitación con tu hermana. 

Porque, como dice mamá siempre, te quiero hasta el universo, vuelta y más allá.
Por último, quiero recordar la serie que tanto nos gustaba de pequeñas. Esa serie nos hizo entender que éramos hermanas por casualidad y amigas por elección.


“Lo que no te pude decir” (por Carmen Vega)


Hoy te escribo esta carta hurgando en el corazón para colocar los sentimientos más íntimos en orden y con sentido, algo que no resulta fácil. 
Recuerdo tus consejos, esos que nunca tuvieron prisa ya que aprendieron a expresarse sin ordenadores ni teléfonos.
Eras capaz de convertir las cosas más simples en emociones intensas. Me enseñaste a darme cuenta de que lo sencillo, lo pequeño siempre es más importante. Me enseñaste el placer de un paseo, de una conversación, de una sonrisa espontánea, de un baile encima de tus zapatos...
Me enseñaste a vivir con los ojos bien abiertos, a disfrutar de la vida y a conocer sus caminos. Voy siguiendo esa senda que me marcaste y van transcurriendo momentos.

Te recuerdo con arrugas en los ojos, con un reloj sin minutero, con unas pupilas honestas llenas de alegría y belleza.
Nuestra historia vivida no me canso de mirar. Me acuesto con tus besos y debajo de la almohada tengo buenos recuerdos. A menudo me despierto esperando tu saludo, dime algo al oído. Te echo en falta, ABUELO.

"Recordando tu imagen una vez más" (por Diana Ramírez)


Escuchando al búho ulular y al grillo cantar, puedo verte brillar.
En la noche oscura, hay una estrella que destaca en la penumbra.
No soy astrónoma ni científica, pero no hay que ser un genio
para saber que eres tú la que brilla.
No hay osas mayores ni osas mejores en esta constelación,
solo corazones que lucen por las emociones.
Recuerdo aquella mañana fría, la que anunciaba que ese día tu vida acabaría.
Recuerdo la lágrima que corrió por mi mejilla cuando recibí la noticia.
Recuerdo a mi madre, cuando sus lágrimas hablaron en forma de discurso en tu funeral.
Recuerdo a mi madre que siempre me decía que entre todas tú fuiste la bendecida.
Recuerdo a mi maestra que me dijo una vez:
"un abuelo tiene plata en el pelo y oro en el corazón".
¡Cuánta razón tenía!
Conocí en ti el amor más elegante, ese que te perdona sin siquiera juzgarte.
Conocí en ti la sonrisa más sincera, esa que me ofreciste hasta en momentos de tristeza.

Animación lectora para 3º ESO


Los alumnos de 3º ESO han tenido hoy la oportunidad de asistir en la biblioteca del centro a una actividad de animación lectora de la mano de la actriz Ana I. Roncero, que ha hecho un recorrido para ellos por la literatura española del siglo XVI, centrándose especialmente en dos obras clave, como son la Celestina y El lazarillo de Tormes.
Ana ha escenificado algunos pasajes de las obras y ha aderezado sus explicaciones sobre la época y sobre los personajes contando algún relato relacionado con ellas. Ha sido una actividad muy entretenida y estimulante que nos ha permitido disfrutar de las dotes interpretativas de esta gran actriz que ha acudido al centro por cortesía de la editorial Vicens Vives.








lunes, 19 de febrero de 2018

Concurso de Ortografía para los alumnos de 2º Bachillerato


El IES Las Llamas participará nuevamente en el Concurso de Ortografía Hispanoamericano, que este año celebra su décimo octava edición.

La fase de centro tendrá lugar el próximo miércoles 21 en el primer recreo en la B9. Tenéis que intentar ser puntuales y acudir con un bolígrafo. La prueba consistirá en dos dictados, el primero de palabras sueltas y el segundo, de oraciones. Resultará ganador el alumno que cometa el menor número de errores.
Nuestro centro ha sido el único de Cantabria que ha ganado en dos ocasiones la fase regional, y dicen que no hay dos sin tres. ¡Mucha suerte a todos!

Cartas de amor ganadoras del nivel 2


Primer Premio:
La carta de Berta Lanza (1º Bachillerato A) está llena de esperanza, dedicada a un amor desconocido, que aún está por llegar:

Querido desconocido,

Te escribo esta carta a ti, que no se si sabes que existo, al igual que yo tampoco sé quién eres. Solo espero que algún día tengamos el placer de conocernos, aunque probablemente no sabré decirte lo que realmente siento, porque la verdad es que nunca nos hemos encontrado.

Somos dos completos extraños que nunca se han hablado, se han visto, y lo más importante, ni siquiera sé si habrá alguien que lea esto antes de que caiga en el olvido. Pero, ¿por qué estoy escribiéndote? Esa es la pregunta que revolotea en mi cabeza, que amenaza cada noche con no dejarme dormir y me hace sentir tan confundida.

Tengo la sensación de que el tiempo nos unirá algún día después de pasar tanto tiempo pensando, pensando en lo desconocido. Porque eso es lo que eres para mí, alguien que totalmente desconozco y a la vez añoro, ¿cómo puedes añorar algo que nunca has conocido?

Pasan los días, a veces mi subconsciente parece querer engañarme, percibo la presencia de alguien a mi alrededor, ¿eres tú, mi querido extraño? Ojalá las Moiras se apiaden de nuestro destino. Tengo miedo de que esta sensación se desvanezca, mis sentimientos cuelgan de un hilo, un hilo el cual tú eres el único que puedes cortar.

¿Alguna vez te has enamorado de alguien? Yo nunca he sentido esa sensación, la sensación de amar a alguien, o eso es lo que creo. La gente dice que sientes como si el mundo desapareciese, solo existes tú y esa persona, tienes la necesidad de estar a su lado, compartir todos los pequeños momentos, hablarle de las cosas más insignificantes y aunque también sientas dolor en muchas ocasiones, siempre regresarás con ella.

He reflexionado profundamente sobre lo que es el amor, y he llegado a la conclusión de que es imposible describirlo con meras palabras, que todo lo que escribes queda eclipsado por la realidad.

Tú eres mi realidad, que opaca mis dudas por momentos y me hace sentir más decidida a confesar lo que siento, a contradecirme a mí misma. Siento una fuerza que nos une para no separarnos, y eso es justamente lo que quiero, poder estar juntos, tener a alguien que me ame para poder yo amarla también.

Quiero que estés ya a mi lado, para poder ver tus ojos ¿de qué color serán? No es trascendental, lo importante es que me miren de verdad, que me hagan sentir única y olvidarme de los problemas. Deseo poder hablarte, y cuando no nos queden palabras simplemente descansar a tu lado en un agradable silencio, sin que nadie nos interrumpa, solos tú y yo.

No me importa esperarte, sé que algún día llegaras a mí, y cuando nuestras miradas se encuentren saldrán a la luz todas esas emociones guardadas. Todo es cuestión de tiempo, un tiempo que merece la pena esperar, solo por ti, la persona indicada.

Te esperaré eternamente,

Una desconocida.

Segundo Premio

La carta de Laura Pérez (4º ESO C), presentada en forma de manuscrito antiguo, también es muy creativa, y conjuga a la perfección la fantasía con la expresión de un sentimiento amoroso muy veraz (no os adelanto quién la escribe para que disfrutéis más de su lectura):


Nunca he sido especialmente buena redactando cartas.

Padre no me obsequió con ese don, el de la escritura. En su lugar me hizo portadora de los talentos y secretos del mundo de la música y el teatro. Supongo que esa fue una de las razones por las que comencé a interesarme en ti. La primera vez que vi tus finos dedos golpear las teclas del enorme piano negro que tienes en tu salón, mi piel se erizó como la del gato que se siente amenazado.

 Y eso jamás me había pasado.

Imagino que es una de las consecuencias que tiene no ser humana.

Recuerdo a la perfección el desconcierto y nerviosismo que sentí en ese momento. Los engranajes en mi cabeza se movían sin parar, desesperados por encontrar una respuesta al millón de preguntas que volaban por mi mente afiladas como aviones de papel.  

Recuerdo también haber tomado la decisión de no informar a Padre sobre lo que había ocurrido. Porque me había gustado. No, me había encantado.

Siempre he sido curiosa, y a pesar de que ahora mismo mi deseo de conocer cosas nuevas esté teniendo consecuencias, no me arrepiento de ninguna de las decisiones que tomé.

Sabía que si informaba de mi situación, Padre me alejaría de ti. Y entonces habría perdido la única oportunidad que he tenido en toda mi vida de sentir emociones. De reír y de llorar. 

Así que permanecí allí, observándote. Tocabas con tanta pasión…

Las semanas pasaron y yo velaba por ti. Te seguía a todas partes, aportando más protección de la que solemos daros. Pero tú nunca me viste. Nunca notaste mi presencia. Jamás te diste cuenta de que mi sombra alada se unía a la tuya mientras caminabas por las frías calles de Nueva York. Nunca lo hacéis.

Y eso me duele.

Todas las tardes te sentabas ante el imponente instrumento y tocabas una pieza. A veces eran canciones alegres…

Otras eran desgarradoras.

El día en que murió tu padre volviste a casa con el rostro pálido y cubierto de lágrimas. Tu cuerpo esbelto y normalmente erguido con seguridad se hallaba encorvado, derrotado; tu cabello se encontraba despeinado tras haber estado horas pasándote las manos por los rizos castaños, desesperado por descargar el nerviosismo que corría por tus venas de alguna manera.

Fue la primera vez que sentí pena por alguien.

Aquella noche intentaste con todas tus fuerzas tocar el Preludio número cuatro de Chopin, y lo conseguiste durante noventa segundos. Sin embargo, acabaste aporreando las piezas del piano, gritando entre un mar de lágrimas.

En cuanto pusiste un pie en tu habitación, te acurrucaste solo en una esquina de la cama. Yo permanecí inmóvil en el marco de la puerta, sin saber qué hacer, confusa por lo que estaba sintiendo. Jamás te había visto así.

Fue la primera vez que quise abrazar a alguien.

Y no podía.

Eres una de esas personas que cuando entran en una habitación, iluminan a todos con su personalidad y actitud. Eres fuerte y amable; compasivo y gentil. Y mientras te veía ahí, rodeado de oscuridad, apagado como una llama extinguida, sentí agua salada deslizándose por mi mejilla.

Fue la primera vez que lloré.

El tiempo corrió como el viento y te recuperaste. Sin embargo, mis sentimientos por ti no hicieron más que crecer, y eso me perjudicó de una manera que no pude ver hasta que ya fue demasiado tarde.

Nunca había sentido dolor. No hasta que te vi con ella. La humana te tocaba el rostro, se abrazaba a tu cuerpo por las noches y besaba tus labios.

Mi corazón, aquel mismo que tú creaste sin saberlo, se partió en mil pedazos.

Porque yo nunca sería ella.

Han pasado diez años. Estáis casados y aunque aún no lo sepáis, esperáis a vuestro segundo bebé, que por cierto será una niña. Yo he aprendido a vivir con el dolor, aunque eso no lo haga menos dañino para mí. Mis alas pierden plumas cada día, y hace tiempo que perdí la capacidad de volar. Lo echo de menos.

Sé que me estoy muriendo. No fui creada para sentir, sino para servir. Para proteger. Pero ahora que he probado que no soy capaz ni de protegerme a mí misma, soy inútil.

Para cuando recibas esto probablemente yo ya no esté. Tampoco podrías haber hecho nada de haber sabido todo esto. No me conoces, aunque yo te haya visto crecer y te haya acompañado en todas y cada una de tus etapas.

Pero no podía irme sin quitarme este peso de encima.

Una vez más, no me arrepiento de nada. La muerte es solo la próxima gran aventura que tú me estás proporcionando, y la recibiré con gusto. 

Nunca he oído de un Ángel Guardián que haya muerto. Mucho menos antes que su Protegido.  

Pero supongo que hay una primera vez para todo.

Te quiero. 

Reconocimiento especial

La carta de Diana Ramírez (4º ESO C) es de desamor, está dedicada a un amor que no el correcto, al que debe decir adiós. También adopta la forma de un manuscrito quemado y se titula “Aceptando el destino”:


Estoy en la cama, con la ventana abierta para que entre el aire fresco en el calor de la habitación. Escucho en silencio los ladridos de un perro que le dedica a la luna. He leído que la luna es un paisaje en las obras del Romanticismo. Eso hace que piense en ti...para variar. Todas las noches llega ese momento que me recuerda a ti. Una vez más, reflexiono, me pregunto, me debato con la cabeza y el corazón, si este amor es correcto. Una vez más, tengo la misma respuesta, siempre saco la misma conclusión: este amor no es correcto.

Cierro los ojos, vencida por el sueño, pero una vez más, no logro dormirme. La causa eres tú. Intento dejar en blanco mi mente, pero por más veces que lo intento, más veces se me aparece tu imagen sonriéndome

Recuerdo el día en que te conocí. aquel 22 de septiembre de 2014. Cómo no te conozco me eres indiferente, pasa el curso, nos cogemos cariño mutuamente a medida que nos sacamos sonrisas, enfados, decepciones y desesperaciones. Acaba el curso el 19 de junio de 2015 y no te vuelvo a ver hasta tres meses después. Nos llevamos igual de bien, con el mismo buen rollo que teníamos de antelación.

Los meses pasan, se caen las hojas de los árboles que son llevadas por el viento. Luego son tapadas por la nieve y el hielo, y luego ahogadas por el deshielo. Entonces empiezo a tener un sentimiento más fuerte pero no estoy segura. Te conviertes en mi anhelo, en mi pensamiento antes de dormir, en mi sueño cada noche, en mi distracción en los momentos de aburrimiento, en mi consuelo en mis momentos de tristeza, en mi adrenalina cuando me hablas, cuando te acercas, te conviertes en el secreto de mi corazón.

Llega 14 de febrero del 2016, en el instituto venden claveles y te regalo uno anónimamente, intentando mostrarte mi cariño, también hay opción de escribir cartas pero me niego, aunque meses más tarde te la escribo. En ella escribo muchas cosas, temiendo a que me juzgues, pero no te confieso que estoy enamorada de ti, ya que ni yo misma estoy segura.

Pasan los días, las semanas, los años, nacen hojas en los árboles, rodeadas por flores de miles de colores, la fuerza del viento las arranca llevándolas consigo y dejándolas caer suavemente en el suelo cuando este para. Son cubiertas por la nieve y una vez más, los rayos de sol hacen su labor descubriéndolas con su calor.

Ya tengo claro mis sentimientos hacia ti, pero lo mantengo en secreto. Las cosas cambian, yo cambio mi forma de ser, nuestra relación se vuelve cada vez más débil y te irrito cada vez. Pero hay algo que no cambia, y lo sabes de sobra. Veo que cada vez me cuesta más guardar el secreto, cada 24 horas tengo más claro que algún día te lo confesaré. El curso que viene lo más probable es que ya no esté en el instituto donde crecí bajo tu mirada, tus sonrisas, tus comentarios...Me da pena irme, pero por mucho que te quiera, este amor es imposible, y la verdad, no voy desperdiciar mi vida por empeñarme en estar contigo. Todo lo bueno se acaba, siempre he sido consciente que nunca habrá nada más allá del aprecio y del cariño. Tengo que dar pasos hacia delante, no hacia atrás. No puedo hacer que te quedes para siempre a mi lado. No sé si podré mantener contacto contigo cuando me haya ido, pero si puedo hacer que no me olvides. Por eso te escribo mi última carta, escribiendo con el corazón. Cuando ya la hayas leído ya te habré robado tus últimos minutos pensando en mí, a partir de ahí no seré yo quien haga que pienses en mí, yo ya no estaré para saber lo que opinas de este amor.

Hace dos años me prometí a mí misma que no volvería a escribirte, y aquí estás, leyendo cómo rompo mi promesa.

Cartas de amor ganadoras del nivel 1


Primer Premio
La carta de Natalia Ungur es muy original: es una carta de amor dedicada a sus antiguos zapatos. Está escrita con mucho amor, pero también con mucho humor, y acompañada de unos dibujos preciosos. Os recomendamos que leáis la carta directamente de la imagen, aunque transcribimos el texto debajo:



Si uno pasa mucho tiempo con una persona, le coge cariño; acostumbrarse a verla tooodos los días, hablar con ella; tanto que cuando se marcha sientes que una parte de ti se fue con ella para siempre.

Por ese sentimiento he decidido escribir esto, por la que era una parte muy especial de mi vida: mis zapatos viejos.

Eran un buen par de playeras, negras y de buena marca. Como siempre, uno tarda un tiempo en acostumbrarse a algo tan importante como unos zapatos. Cuando los adquirí, me parecieron poco ergonómicos e incómodos pero al cabo de un tiempo se adaptan a tu pie…

Desde ese momento les haces un hueco en tu corazón, aunque también se podría decir que ellos te hacen un hueco a ti.

Pasaron días, semanas, meses, éramos inseparables… hasta que un fatídico día de invierno me di cuenta de la verdad que yacía bajo mis pies. El viento era gélido y notaba como si pequeñas cuchillas se me clavaran en la piel. Algo andaba mal. Notaba mi pie izquierdo más frío que el derecho. Bajé la mirada y tardé unos segundos en procesar lo que estaba ocurriendo. Entonces me quedé contemplando la pequeña abertura que se ceñía bajo mi pie.

Mis zapatos, ya maltrechos y descosidos tras muchos días de uso, dejaron de ser los mismos. Me había quedado claro que el día de abandonarlos acechaba.

El derecho miraba al izquierdo melancólico y con un aire iracundo, conocedor de lo que les esperaba.

Al principio me resistí al cambio, pero antes de poder hacer nada, mi madre ya me esperaba con un par nuevo.

Debido a esto, y al gran servicio que me hicieron, y por todos esos momentos que pasamos juntos (y porque merecen un funeral digno, con gran tristeza y pesar), por lo injustas e inmundas que a veces pueden ser las cosas, dedico este texto a despedirlas.

En paz descansen. (Tira los zapatos al cubo de basura y baja la tapa).

Segundo Premio
La carta de Andrea Furtuna, delicada y elegante, está también muy bien presentada y está dedicada a un su primer amor, al que se dirige a través del pronombre “Tú” que da título al texto (también recomendamos leerlo directamente de la imagen):



Tú, mi primer amor.
Tú, el amor de mi vida.
Tú, que cada vez que te veo siento un tsunami pasando por cada parte de mi cuerpo.
El que al hablarme me derrite el corazón.
El que cuando me mira me hace sentir que no existe mirada más tierna que la suya.
El que cuando me sonríe, me hace sonreír.
El que con saber que eres feliz, siento que mi corazón se alivia.
El que con solo decirme “Hola” me alegra el resto de la mañana.
El que al escuchar tu voz, siento mariposas volando por mi tripa.
El que cuando me cuenta un chiste, y aunque sea muy malo, me hace reír.
El que cuando me ve triste, con solo preguntarme “¿Qué te pasa?”, me alivia.
El que me ha hecho comprender cuál es el verdadero significado del “amor”.
El que me hace sentir mejor persona.
Tú eres la causa por la que me despierto todas las mañanas.
Tú, la persona a la que quiero con locura.
Tú, la pieza que completa mi corazón.

Reconocimiento especial
La carta de Andrés está dedicada a sus padres, sus héroes, y está llena de cariño y de gratitud hacia ellos, además de tener también una bonita presentación.
Sois los mejores padres del mundo, mis héroes aunque no llevéis capa, pero tenéis muchos poderes, ya que me disteis la vida y desde entonces me estáis cuidando.
Os estoy muy agradecido, por el amor desinteresado e incondicional. Por la educación y los valores que tratáis de inculcarme en cada momento. En definitiva, por todo lo que hacéis por mí.
Me da mucha seguridad saber que os tengo a mi lado en todo momento, dándome lo que necesito.
Os quiero, aunque a veces me reprendáis, pero sé que lo hacéis por mi bien y para que aprenda. Siempre agradeceré vuestros buenos consejos.
En esta carta quiero expresaros mi cariño y amor. Gracias por darme todo lo que tengo cuidarme tan bien en estos 12 años.
¡Espero ser como vosotros algún día!

Ganadores del Concurso de Cartas de Amor 2018


NIVEL 1 (1º y 2º ESO)
Primer Premio: Natalia Ungur (1º ESO A)
Segundo Premio: Andrea Furtuna (1º ESO C)
Reconocimiento especial: Andrés López Barros (1º ESO C)

NIVEL 2 (4º ESO y Bachillerato)
Primer Premio: Berta Lanza Orizaola (1º Bachillerato A)
Segundo Premio: Laura Pérez Robledo (4º ESO C)
Reconocimiento especial: Diana Ramírez Santamaría (4º ESO C)


Las alumnas ganadoras del primer y segundo premio de cada categoría recibirán un diploma y una tarjeta regalo para gastar en una librería (valorada cada una de ellas en 50 y 25 euros respectivamente). Los alumnos que han recibido el reconocimiento especial por quedar en tercera posición en la votación del jurado recibirán un diploma y un pequeño detalle. Los premios se entregarán en un acto que se realizará en abril-mayo.
Próximamente iremos publicando las cartas ganadoras.
Felicidades a todos los participantes porque la votación ha estado difícil y muy reñida este año debido a la gran participación y al buen nivel de los textos presentados.

viernes, 16 de febrero de 2018

Continuamos con Cinestudio: "Los cuatrocientos golpes"

El pasado jueves 15 de febrero los alumnos de 1º de Bachillerato del IES Las Llamas acudieron a la Filmoteca de Cantabria para ver la película francesa "Los cuatrocientos golpes" de François Truffaut. Este largometraje, considerado una de las primeras obras de la denominada "Nouvelle vague", está protagonizado por Jean-Pierre Léaud.

Ya sabéis que estamos deseando publicar vuestras reseñas sobre la película, que podéis mandar a rollollamas@gmail.com.

Por el momento, aquí os dejamos un par de fotos del grupo en la Filmoteca:







miércoles, 14 de febrero de 2018

¡Cuánto amor en Llamas...!


Los profesores de Lengua de Las Llamas andamos muy atareados esta semana leyendo todos los textos y cartas de amor que habéis presentado al concurso de este año. ¡Un total de 53! Mucho amor. Amor a los novios, a los amigos, a ese compañero de clase, a aquella casi desconocida, a los padres, a los hermanos, a las mascotas, a los abuelos, a nuestra gran pasión, a nuestra tierra… Y también, cómo no, desamor. Mucho desamor. Cartas tiernas, cartas ingenuas, cartas conmovedoras, cartas trágicas, cartas duras… De momento, mientras vamos leyendo y deliberando, os dejamos con algunas de las mejor presentadas:








La semana que viene sabréis quiénes son los ganadores.
¡Mucha suerte a todos y feliz San Valentín!💘💘

sábado, 10 de febrero de 2018

Crónica de Marina Fernández (1º B) sobre la Visita a las Cuevas del Castillo


El día 1 de febrero me levanté con una sonrisa porque me apetecía aprender muchas cosas sobre las cuevas que íbamos a visitar.  El  tiempo era malísimo, llovía y granizaba,  y cuando llegamos, me di cuenta de que yo ya había estado allí, pero no había visitado la cueva de “Las monedas”.


Me encantó el chico que nos tocó como guía porque nos lo explicó todo como si hubiésemos estado nosotros viviendo en la cueva en el momento en el que hicieron las pinturas.


Cuando entramos a la segunda cueva, la de “Las monedas”, comenzó a granizar y nos calamos enteros. En el interior de la cueva estaba todo lleno de barro,  las escaleras resbalaban y casi acabo en el suelo.  Lo que más me gustó de la visita fueron las estalactitas y las estalagmitas:



Espero poder disfrutar muchas excursiones como esta, ya que tenemos la suerte de que desde el instituto nos llevan a sitios tan interesantes.